Aflojar
En la ciudad casi siempre creemos que avanzar consiste en hacer más, llegar antes o llenar el día.
En la montaña ocurre lo contrario.
A veces avanzar consiste simplemente en aflojar.
Quizá por eso me gusta viajar en moto. Porque obliga a aceptar el tiempo real de las cosas: la curva, el aire, la distancia, el frío, la luz.
Y cuando uno acepta ese ritmo, muchas preguntas dejan de empujar.
No porque estén resueltas, sino porque por un rato dejan de ser urgentes.